Caminaban en silencio en dirección a
la casa de la familia Kaioh. Haruka veía discretamente hacia
adelante sin notar, o al menos no demostrando sentir, la mirada
penetrante de la aguamarina a su lado. Sin emitir sonido, avanzaban
en un silencio que estaba lejos de ser incómodo. Michiru sonrió. Y
decidió por fín quitarse la duda.
-Haruka – ella volteó distraidamente
a verla. - ¿Por qué rayos vinimos caminando hoy? - sus mejillas se
pintaron con un leve rubor ante aquella pregunta. Se rascó
nerviosamente la barbilla al tiempo que volvía la vista hacia
adelante. - Siempre me pasas a buscar en algo que tenga ruedas asi
sea una bici. ¿Qué sucedió hoy? - Ella no respondió, se limitó a
intentar disimular una sonrisa nerviosa que se empeñaba en posarse
en sus labios. Michiru se llevó una mano a la boca para cubrir su
delicada risa. - Me haces pensar que la verdadera razón te da pena.
- Comentó sin quitarle los ojos de encima. Pensó que se veía
adorable con las mejillas levemente sonrosadas e intentando
disimularlo. Sonrió y volvió la vista al frente sin decir nada más.
Sabía que se lo diría tarde o temprano sin necesidad de
presionarla.
Tal como lo había predicho. Haruka se
detuvo en seco una cuadra antes de llegar a la casa. Michiru le
dedicó una mirada curiosa al tiempo que la veía tomar una gran
bocanada de aire.
-Has estado muy callada hoy. - le dijo
rascandose la nuca.
-¿Te incomoda? - preguntó la
aguamarina.
-No. - respondió ella fijando su
mirada en la suya. - Al contrario. A tu lado, puedo hasta disfrutar
los silencios. - Bajó la mano que mantenía en su nuca y la deslizó
suavemente por el hombro de Michiru hasta llegar a su mano. Entrelazó
lentamente sus dedos con los suyos y dio un paso hacia ella. La
violinista sonrió ante el gesto y la imitó acercándose.
-No quise otra cosa... - empezó a
decir fijandose en el oceano de su mirada expectante. - Hoy..
simplemente quería buscarte y pasar más tiempo contigo. -Ella
sonrió ante la confesión. Sabía cuan dificil era para su compañera
expresar sus sentimientos. - Siempre, la vuelta es tan rápida que
no me da tiempo de observarte con detenimiento, de sentirte a mi
lado. Hoy... sólo quería caminar contigo sin razón alguna. -
Michiru sonrió y se limitó a acariciar su mejilla, intentando
decirle a través de sus ojos que lo que sentían era mutuo. Haruka
sonrió y soltó lentamente el contacto con sus dedos. La aguamarina
deslizó la mano que posaba en su rostro desde su cuello hasta el
primer boton de la camisa de la rubia, se acercó a ella e intentó
alcanzar su boca poniendose brevemente en puntillas. Haruka cerró
los ojos y recibió la delicada caricia que sus labios le propinaron.
Michiru abrió sus ojos y sonrió.
-Siempre y de cualquier modo, es
hermoso ver pasar el tiempo juntas. -
